Recolección de hongos….

Por fin la lluvia se ha dignado a regar nuestra tierra. El campo ya huele a humus, los árboles se sacuden el polvo que los cubría desde lo que parecía una árida eternidad, y los herbívoros pueden disfrutar de un bocado fresco y jugoso. Atrás ha quedado la penuria y quienes no pudieron soportarla. Son los rigores consustanciales al clima mediterráneo, acentuados por lo que parecen algo más que predicciones de un cambio climático.

Y aunque algo tardía, entre lo mucho que tan generosamente trae, está la esperanza de que broten los pebrazos o rebollones. Son muchos más los hongos que podemos encontrar, comestibles y no comestibles, tóxicos o no, pero el pebrazo es el más conocido y recolectado. En otros tiempos, cuando nuestros paisanos vivían bajo una economía de subsistencia, su recogida aportaba un suplemento alimenticio sabroso que requería poco esfuerzo. Era un regalo más del monte que aportaba algo a las despensas, no siempre bien abastecidas, y a los estómagos, no siempre bien nutridos. Sin embargo, hoy despiertan una  auténtica fiebre y pasión que ha crecido de la mano de la ociosidad, aunque desgraciadamente otra vez hay quien nuevamente los busca para suplir una economía precaria. Unos y otros están al acecho mucho antes de que despunten entre la pinocha. Y antes de que  se abalancen sobre las manchas será oportuno repasar algunas normas para el buen recolector. Al malo lo que hay que hacer es desterrarlo del monte, para que su avaricia no dañe lo que es de todos.

La norma legal que rige más específicamente la recolección de setas y hongos en la Comunidad Valenciana es la Orden de 16 de septiembre de 1996, de la que os mostramos las especificaciones de mayor interés para usuarios:

–          Queda prohibido remover el suelo; portar y/o usar cualquier herramienta apta para el levantamiento indiscriminado de mantillos, tales como hoces, rastrillos, azadas o similares.

–          Se utilizará exclusivamente navaja o similar cuya hoja no exceda de 11 cm. Solo se recolectarán los que se vayan a consumir, dejando en su lugar y sin deteriorar los demás.

–          Se podrán recolectar como máximo seis kgr por persona y día. Por encima de esa cantidad se considera aprovechamiento y requiere autorización.

–          El transporte se realizará en cestas de mimbre o similar, para facilitar la dispersión de esporas.

Algunos municipios también lo han regulado y todo recolector debe obtener una autorización bajo unas condiciones determinadas previo pago de una tasa. En nuestro entorno más cercano Bicorp es un ejemplo de ello.

Además, siempre que se sale al monte hay que cumplir con otras normas básicas y generales: no hacer fuego ni nada que pueda causarlo; no abandonar basura; no molestar a la fauna ni dañar la vegetación… que la única huella que dejes sea la de tu bota.

Artículo de M. Piera

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