Conferencia Feria de la Miel 2.015 Carlos Feuerriegel

XV Edición de “El Primer Corte de la Miel”1- Caroche, Belenguera
Ayora, 12 de octubre del 2015
Conferencia de Carlos Feuerriegel (Grupo de Pronto Auxilio de Ayora)

Montes limpios, ¿o montes vivos?

El título de esta exposición presenta tres caras: por un lado es una invitación porque en nuestra Asociación somos conscientes de que son muchas las personas que vienen de fuera de Ayora y de la comarca a visitar este “Primer Corte de la Miel” y con el acto de esta tarde queremos invitarles a todas ellas a que no desaprovechen la ocasión
para adentrarse en los montes de este Valle que ofrecen tantos lugares de gran belleza. No en vano de las alrededor de 2-abeja en flor90.000 hectáreas de superficie del Valle, más de la mitad son forestales y dentro de estas existen extensas masas arboladas que no se han visto afectadas por incendios prácticamente en todo el último siglo (Foto 1 Berenguera desde Buitre).

Por otro lado es una respuesta. Una respuesta a una jornada que en mayo de 2013 patrocinó en Valencia la Dirección General de Medio Natural. Alfredo González, que por aquel tiempo era el Dtor. General, tuvo ocasión de defender aquí en Ayora dos meses antes, y con poca fortuna para su causa, su política de alquiler de montes públicos a los maderistas. Entre ellos, el monte de La Hunde. Aquel intento pudo ser parado pero miles de hectáreas de monte público y en términos municipales vecinos al nuestro fueron alquiladas. En el cartel convocante de aquella Jornada aparecía la foto de un monte quemado y junto a ella un exuberante monte verde. Entre ambas fotos, un montón de pellets de los usados en las calefacciones que se alimentan con biomasa. El mensaje era claro: para poner fin a los incendios había que impulsar el 3-foto mariposa en flor4- Mátalo desde Pascualasaprovechamiento de la biomasa forestal fuente de esos pellets. Hoy, como ayer queremos poner en evidencia la falsedad de ese cartel y de aquella política.

Pero también es un desafío. La idea de que los montes se queman “porque están sucios” es generalizada. Especialmente en nuestros pueblos que siempre han tenido una estrecha relación con el monte. No hay conversación sobre el crimen de los incendios forestales en la que no aparezca la necesidad de “limpiar” los montes. Reconozco que a mí también se me ha escapado la expresión en más de una vez. Y sin embargo no es cierta y queremos a esa afirmación. Detrás de los incendios está, con mayoría aplastante, la mano del hombre, no el supuesto exceso de vegetación. Sobre esto versará la exposición de esta tarde.

Todos lo tenemos claro; lo opuesto a algo limpio, es eso mismo pero sucio. Y esto tiene una connotación claramente peyorativa, desagradable. Y sin embargo todo
bosque, sin intervención humana evoluciona hacia una densidad de vegetación que será la máxima que ese terreno con su fertilidad natural puede sostener y
ese máximo de vegetación es precisamente lo que para tantos es “un monte sucio”. La abundancia de vegetación en modo alguno significa un mayor riesgo de desaparecer para ese bosque. Ya es triste tener que repetir una y otra vez lo que es una obviedad: la naturaleza, los árboles, no necesitan de nosotros para sobrevivir y 5-laguna san benitoprobablemente nos baje algo los humos de nuestra arrogancia el saber que unos insectos tan pequeños como las abejas o las mariposas y su función polinizadora (Fotos 2 y 3 de abejorro y mariposa pecoreando) sí que son imprescindibles para la conservación de la vida tal y como ahora la conocemos. Pero nosotros no lo somos, y cuando nuestra
intervención es necesaria, lo es porque previamente hemos introducido un desequilibrio grave que amenaza la supervivencia de la vida natural.

En el hombre, como especie, domina una visión errónea a la hora de contemplar la naturaleza.
Con excesiva frecuencia la vemos únicamente como fuente de recursos, recursos valorables en términos monetarios y no como un todo que no puede ser separado en compartimentos estancos. Pero la naturaleza es el todo y nosotros solo somos una parte de ella; pretender que este todo esté a nuestro servicio es una pretensión insostenible. Insostenible y muy extendida. Así se explica que tenga una gran aceptación la idea de que el agua de los ríos que va al mar, se pierde porque no la aprovechamos con un trasvase para alimentar el crecimiento económico en otras zonas, ignorando que, entre otras razones, ese agua perdida es la que deposita en nuestras costas los sedimentos que nutren las playas, principal fuente de 7- - foto cazuma vieja6- foto cabanillesingresos de la economía española, para emplear argumentos monetarios tan del agrado del sistema político. No les quepa la menor duda: de no necesitar a los turistas de sol y playa, en la arena de nuestras costas sólo veríamos metros cúbicos de esa misma arena esperado ansiosamente la mezcla con el cemento que la convirtiera en fértil hormigón forjador de urbanizaciones.

Así como los turistas son un argumento para mantener las playas y veamos en ellas algo más que metros cúbicos de arena, en nuestros montes es precisamente un pretendido exceso de metros cúbicos de madera lo que justificaría ese milagrosa receta para conservarlos que es la explotación de la llamada biomasa forestal. En realidad, nada nuevo, se trataría de sacar de forma mecanizada y a gran escala los árboles que se supone que sobran de nuestros montes adultos para convertirlos primero en astillas y, quizá, posteriormente en pellets.

La primera idea que quisiera que quedara clara esta tarde es la convicción de que hoy nuestros montes, cuando no han sido afectados por incendios, ofrecen una riqueza de vegetación que al menos no se había dado en los últimos dos siglos. Y ello debiera ser un motivo de alegría para todos nosotros

Porque ¿cuál ha sido la evolución de nuestros montes desde el año 1800 hasta hoy?

Para contestar a esta pregunta podemos a recurrir a Cavanilles y su recorrido por el Valle a finales del siglo XVIII y también a la monumental obra de Pascual Madoz del año 1850. Para el siglo pasado ya podemos valernos de fotografías que son más fiables que la memoria.

A todos nos llama la atención la cantidad de muros de piedra delimitadores de campos de cultivo que se encuentran por todos nuestros montes y hoy totalmente ocupados por el pinar. Cuando Cavanilles nos visitó todavía se cultivaban, lo que le llevó a afirmar de la sierra comprendida entre el puerto de Almansa y Cueva Horadada (foto 4 vista desde Cueva Horadada) que esta sierra estaba llena de parcelas y:

“ para cultivarlas solo algunos años, dejaron uno u otro pino de los muchos que había”.9- La trilla en santís 1960

En general el paisaje que se encontró estaba dominado por la desforestación, salvo en barrancos y zonas poco accesibles. Desforestación debida a la mano del hombre y con unas condiciones de pluviometría superiores a las actuales: Válganos de testigo la Laguna de San Benito ( foto 5 Laguna) de la que afirmó que

“son raros los años en que llega a secarse enteramente como la vi en 1792”.

Cincuenta años más tarde Pascual Madoz en su obra monumental que recoge la realidad en aquel entonces, 1850, de todos los pueblos de España, afirma refiriéndose a los montes de Ayora:

“hay muchos y buenos pastos para el ganado y árboles maderables de diversas clases, cuyo número podría aumentarse y producir mayores utilidades al vecindario si se tuviese más cuidado de los bosques y se impidieran las quemas y talas que los han reducido casi a la nulidad”10- El benefetal 1950

Ya a principios de los años veinte del pasado siglo y con motivo del estudio de las Cuevas de la Araña en el vecino término de Bicorp, los paleontólogos que las estudiaron afirmaron que ( foto 6, texto)

“actualmente la comarca montañosa del Caroche está desforestada, si bien la vegetación arbórea residual puede dar una idea de cómo sería cuando el hombre, en épocas recientes, no la había destruído”

También en aquella época la pluviometría debería ser mayor que la actual dado que por el Barranco de Hongares, junto a las Cuevas, corría un torrente de agua y en él había peces que los lugareños acudían a pescar. Este barranco hoy sólo excepcionalmente lleva agua y durante muy pocos días. (Foto 7 ladera del Cazuma antes y Foto 8 ladera hoy)

Hasta finales de los años cuarenta, los montes eran la única fuente de combustible de toda la población ya fuera en forma de leña o de carbón. Las masas densas de pinar eran escasas y el paisaje estaba dominado por el matorral no espeso y ejemplares aislados de pino y encinas. La pluviometría seguía siendo mayor que la actual (Foto 9 bancales pozo Santís-Maíz). Y pese a ello también había incendios (Foto 10 Benefetal ayer y Foto 11 hoy). Pero al mismo tiempo se contaba con un muy numeroso parque de bomberos. Todas las casas del monte seguían habitadas, el matorral poco denso favorecía el control de fuego y las pers11- Fraile desde Carocheonas conocían el monte como su propia casa, pues esto es lo que era.

El gran cambio para nuestros montes llegaría durante la década de los años cincuenta.

Por un lado aparece la bombona de butano (Foto 12, bombona). La leña deja de ser el combustible único de los hogares (Foto 13, hornillo) y al mismo tiempo va cogiendo fuerza el éxodo de las habitantes del monte hacia las ciudades. Las dos siguientes décadas serán las de mayor aprovechamiento maderero de la sierra y hasta el gran incendio de 1979 (Foto 14 pinos pelados de Santís). Todos los que hemos conocido la sierra antes de 1979 hemos sido testigos de unos montes que se recuperaban de siglos de sobreexplotación pero todos aquellos que también la conocieron en los años cuarenta han conocido una sierra con mucha menos vegetación. Quizá ello explique que asocien la densidad de vegetación actual de las zonas bien regeneradas o no quemadas con un inexistente estado de “suciedad” y achaquen a este estado la abundancia de incendios que desde los años setenta del pasado siglo arrasan decenas de miles de hectáreas cada año. Veámoslo con otras fotos:12- bombona de butano

Foto 15. Redonda de Zarra 1930
Foto 16 Redonda de Enguera 1950

Ningún monte arde de forma espontánea por más vegetación que sostenga. Tampoco con temperaturas que superan los cuarenta grados como este pasado mes de julio. Los montes en España arden porque los quema el hombre, bien intencionadamente o negligentemente. Los rayos constituyen un muy pequeño apartado en el capítulo de causas, si bien en nuestra comarca es la principal causa de incendio.

Un monte adulto con una cobertura de la sombra del arbolado de un 100% del suelo (FCC =100), mantiene un mayor grado de humedad en el suelo y amortigua también la entrada del viento. Bajo su sombra crece también una vegetación de matorral que no arde con tanta
virulencia como el matorral expuesto permanentemente al sol. Con la extracción de la biomasa forestal se actúa sobre el arbolado y sobre aquel cuyos troncos ya tiene un diámetro cercano o superior al considerado comercial (23 cm) (Fotos 17 y 18 pilas pinos con sus 16- Engra B y N.ramas, pinos de corte). En realidad es un aclarado mecánico del arbolado que en modo alguno actúa sobre el matorral. De un monte con sombra hacen un monte adehesado, con pinos en lugar de encinas (Foto 19 después de la actuación, pocos árboles). Esto no necesariamente facilita el control de un posible incendio pero sí empobrece gravemente la riqueza de ese monte: de la fertilidad de su suelo, de la vegetación y de la fauna que tiene en ella su cobijo. Su regeneración en caso de incendio será también más lenta por el menor nivel de nutrientes de su suelo.

Es cierto que hay montes hoy en la comarca en los que apenas sí se puede penetrar, pero en general se trata de montes en vías de regeneración después de un incendio, con multitud de árboles uno al lado del otro. Sobre este tipo de arbolado tampoco se actúa con la extracción de biomasa. De hecho con ella sólo se actuaría sobre nuestros mejores montes adultos, las agujas en el pajar de nuestro patrimonio natural. Y se actúa sin miramiento alguno dejando gran cantidad de vegetación muerta y seca donde no la había:

Foto 20: vías de saca y matorral arrancado y muerto15- ANTIGUA123
Foto 21: similar

Pero no sólo es poco defendible la explotación de la biomasa desde un punto de vista ambiental: es ruinosa económicamente. No nos sorprende por ello que en un estudio de la biomasa potencial existente en los montes de Enguera y Mogente y que ha servido para que esta haya comenzado a ser explotada este mismo año a raíz de una subasta realizada por el anterior Ayuntamiento de Enguera, se fije una cantidad de toneladas extraíbles y un posible beneficio económico, pero no se diga ni una palabra de los costes asociados con esa extracción. Por increíble que parezca ese estudio se benefició de una generosa ayuda de la UE. La verdad es que no se dan cifras de costes porque quedaría al descubierto la ruina de la biomasa forestal. Sólo se sostiene con subvenciones. La pagamos entre todos. En Enguera, concretamente la anterior Corporación alquiló por 15 años a una empresa 17- aytoomaderera de Mogente la explotación de la biomasa del monte municipal, alrededor de 14.000 Has. Unos 4 € por Ha y año paga el maderista al Ayuntamiento, la madera se convierte en astilla, la astilla se lleva al puerto de Valencia, en Valencia se carga en un barco y el barco zarpa con rumbo a Italia. En este caso la generosa subvención viene de la mano de los italianos que subvencionan a las empresas que compran esta astilla.

¿Es este el ahorro energético y la reducción de emisiones de CO2 que se pretende conseguir con la biomasa forestal? La verdad es que si no fuera serio parecería una broma. Nuestros montes, previamente astillados, alimentando calderas en Italia. La explotación de la biomasa forestal, de la que ya ha desaparecido el adjetivo de “residual” porque no lo es, sólo se sostiene con subvenciones del Estado. Aquí en la Comunidad Valenciana entre todos pagamos una subvención de 51 €/Tm de biomasa extraída para que las cuentas les cuadren a los maderistas. Antes eran los maderistas los que pagaban a los propietarios. ¡Cosas veredes amigo Sancho! Esta subvención la introdujo la anterior Consellera del ramo, mejor sería decir, “de las ramas”, Dña. Isabel Bonig que tiene a gala ser una gran defensora del liberalismo en materia económica, no 18- BODEGA100en vano fue apodada la “Thatcher valenciana”. En realidad nada nuevo: subvención pública mediante es muy fácil ser liberal.

¿Y desde el punto de vista social? Tampoco aporta solución alguna. La elevada mecanización de la extracción de la biomasa apenas si supone contratación de mano de obra.

Frente a esa política de la anterior Consellería, de regalar nuestros mejores montes para que los exprimieran empresas madereras, esperamos que hoy se rectifique con una política alternativa.

¿Qué debiera hacerse?

Como principio rector de toda actuación debiera figurar la necesidad de vincular a la población rural con sus montes y reconocer la prioridad estratégica para nuestra 20- bodegAComunidad de conservar la cobertura forestal y para ello es necesario:

1. invertir en la conservación de la red de cortafuegos y fajas auxiliares ya existentes, con un mayor nivel de contratación en los pueblos

2. mantener y ampliar la red de balsas

3. labrar los antiguos campos de cultivo

4. fomentar y apoyar la ganadería extensiva en los montes adultos (Foto 22. Cabras)

5. prohibir la quema de restos de poda en zonas cercanas al monte y sustituirla por el triturado de esos restos21- BODEGA15

6. fomentar el voluntariado contra incendios en los pueblos forestales y mejorar su comunicación con los puestos de vigilancia. Hoy deja mucho que desear y merma nuestra eficacia. (Foto 23 ADENE y GPA)

7. Y por último publicitar las sanciones y penas impuestas a todos aquellos que criminal o negligentemente han quemado los montes

Nuestros montes no están sucios. Están más vivos que nunca pese a que deben sobrevivir en unas condiciones climáticas cada vez más duras. Para conservarlos el Estado tiene el deber de actuar sobre las causas humanas que cada año amenazan su existencia y no empobrecerlos hasta devolverlos a un estado propio de décadas y siglos 22- Cabras en el Puntal del Comandantepasados. La nueva Consellería puede y debe actuar para paralizar la sinrazón de la extracción de la biomasa forestal tal y como hasta hoy la estamos conociendo y sin perder nunca de vista que la principal función de nuestros montes es fijar el suelo, retener las aguas, limpiar el aire y ser cobijo de animales y plantas. Las mismas funciones que ya en 1902 se expusieron para justificar la creación de la figura de los Montes de Utilidad Pública que frenaron la destrucción de los mejores bosques españoles a raíz de la política privatizadora de los mismos.

Muchas gracias.23- LA MATEA

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