La lupa y los montes de Enguera

1 La lupa y los montes de Enguera

El Plan de gestión de los montes municipales de Enguera fue elegido por la Unión Europea para ser subvencionado en su elaboración, un privilegio al que muchos otros proyectos no accedieron. En palabras del técnico forestal del Ayuntamiento de Enguera en la reunión del pasado 27 de enero, “no estará tan mal hecho el Plan de Gestión porque esa gente de la UE mira los proyectos con lupa”.

Yo no sé como miran los funcionarios de Bruselas, pero la lupa o se la olvidaron ese día o más vale que se hagan con una de las que aumentan. Porque es de suponer que la lupa la emplean para escudriñar todos los proyectos y viendo que han vuelto a subvencionar otro para ver la viabilidad de diferentes especies arbóreas en terrenos de cultivo abandonados, para lo cual han plantado varias parcelas de ensayo y una de ellas está a la salida de Enguera en dirección a Ayora, me quedo sin palabras. Hasta este pasado verano las malas hierbas superaban con mucho a unos raquíticos chopos. El abandono era total. Menos mal que no se dieron una vuelta de inspección los de la lupa. Ahora los chopos se ven. Y los goteros que les han salvado la vida también. ¿Es necesario tirar el dinero público para comprobar que los chopos no se pueden plantar en terrenos abandonados, normalmente, carentes de riego? Por ello me reafirmo en que la lupa era de todo a cien.

Pero volvamos al Plan de Gestión y a la validez que le daría el haber sido redactado por técnicos y conforme a los criterios de la llamada ciencia forestal que se enseña en las Universidades. Seis años pasé yo en una de ellas, técnica también, estudiando agronomía, especialidad de zootecnia. En esos seis años no oí hablar de la agricultura ecológica a la que me dedico, ni se me enseñó nada de apicultura ni abejas, con las que trabajo desde que salí de las aulas. Sí que me enseñaron mucho de plaguicidas, herbicidas, abonos químicos y hasta del empleo de antibióticos en la alimentación animal. ¡Para mejorar la productividad!. Todo muy técnico y avalado por innumerables estudios científicos. Mucho de todo aquello es hoy ilegal; así como suena.
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Cuando salí de la Universidad Politécnica, con más prisa que pena, trabajé ese verano, no como ingeniero, sino en la brigada de incendios del monte público de La Hunde de Ayora. Y pude ver como el guarda de la caza de entonces, contratado por la Conselleria colocaba salchichas y huevos envenenados con estricnina por toda la finca. Alguno de la brigada le ayudaba regularmente en tan noble y sostenible tarea. Se fabricaban en Burgos y el ICONA, todavía se le llamaba así, era su principal cliente. De los que reciben cesta por Navidad, con salchichas, pero de las buenas. Seguro también que en la fábrica habría más de un químico con su bata blanca e infinitos estudios, muy, pero que muy científicos, para avalar la necesaria mortandad de las llamadas alimañas que aquellos regalos envenenados ocasionarían. No me cabe duda. Hoy todo eso es delito. Las cestas todavía no.

Mi moraleja es que no concedan demasiado valor a los argumentos que se disfrazan con la etiqueta de “técnicos y científicos”. La ciencia es cambio permanente y las directrices que reciben los técnicos y funcionarios también. Hagan más caso a lo que les dice su sentido común y sus ojos, aún sin lupa.

Cuando las talas masivas del pinar adulto de Enguera, amparadas por el Plan de Gestión, todavía no se habían realizado se hablaba de los enormes ingresos económicos que vendrían con la llamada biomasa. Hasta iban a producir electricidad, no lo olviden. Hoy, sus promotores prefieren pasar de puntillas sobre los dineros, y nos hablan de que el objetivo es “regenerar el monte”, son “talas de mejora”. Ellos, ahora, también son muy ecologistas. Lo de la biomasa es marginal.

El alcalde de Navalón tenía toda la razón, en esa reunión, cuando afirmaba que él no veía un árbol con los mismos ojos que los técnicos de aquella reunión. Cuando lamentaba el estado en el que ha quedado el monte en los alrededores de su casa. Le pedían paciencia, hay que hacer caso de los que entienden, que “el monte ya se recuperará”. La verdad es que sí, como dijo el mismo técnico forestal que invocó la lupa, Enguera en el 2050 ha de ser un espartizal, según algún otro estudio científico, la recuperación se hará de esperar.

Cuando nuestros antepasados recolectores de miel de las Cuevas de la Araña, en el pueblo hermano de Bicorp, se colgaban por el cortado ya había pinares y había bosques. Se regeneraban sin nuestra ayuda y pueden seguir viviendo sin nosotros. Somos nosotros quienes necesitamos de ellos, no al revés, y es la mano del hombre la que está detrás de su destrucción, con incendios, con talas abusivas. Nosotros somos parte de la vida total, no los directores de la orquesta. No sé si eso ahora lo enseñan en las Universidades técnicas. Yo lo aprendí cuando abracé el trabajo de la tierra. Sin necesidad de lupa alguna.

Es ese aprendizaje el que me lleva a rechazar la forma en que están saqueando los montes de Enguera. También a defender que hay alternativas y que con el nuevo Ayuntamiento de Enguera y la participación de los vecinos, tiene que ser posible avanzar con ellas.

Carlos Feuerriegel

23- LA MATEA

 

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