EL ÁRBOL DE NAVIDAD

jean-giono-el-hombre-que-plantaba-arboles-2-r-zq2rmlEL ARBOL DE NAVIDAD

La aparición del árbol de Navidad en los hogares españoles no se remonta a más allá de mediados del siglo pasado. La tradición católica sin duda que contribuyó a demorar su llegada. El árbol navideño se asociaba con costumbres propias del centro y norte de Europa, con mayor arraigo de la fé protestante. Sin embargo esta apreciación no estaba en modo alguno fundada. No sólo los orígenes del árbol de Navidad son anteriores al cisma en la iglesia católica que tuvo lugar en el siglo XVI, sino que enlazan con prácticas anteriores a la implantación del cristianismo en Europa.

Son varios los pueblos paganos europeos que hace ya dos mil años colocaban en sus casas y plazas públicas, en los días que rodeaban al solsticio de invierno, ramas de árboles siempre verdes: laurel en el caso de los romanos, ramas de abeto o muérdago en el caso de germanos y celtas. En estas plantas veían nuestros antepasados representada la inmortalidad de la naturaleza y su fuerza vital . Al hecho de rodearse de ellas le atribuían efectos salutíferos. Es muy probable que esta costumbre precristiana se mantuviera con posterioridad a la cristianización de Europa y a la implantación del cristianismo como religión oficial del Estado romano en el siglo IV. En cualquier caso el primer árbol de Navidad merecedor de este nombre y del que tengamos noticia aparece en 1419 en la ciudad de Friburgo de Brisgovia en el sur de Alemania. Y es en Alemania donde debemos buscar la cuna de estos primeros árboles de Navidad. En su origen eran colocados en los locales de los gremios de artesanos, el primero lo fué por el gremio de panaderos y , si, ya entonces eran decorados con nueces, avellanas, dátiles, manzanas y flores de papel. El árbol se sacudía el día de Navidad o el día de Año Nuevo por los niños de la casa que por fín podían hacerse con la cosecha repartida por sus ramas. Las velas aun tardarían en llegar y las bolas de cristal un poco más.

Hasta el siglo XIX, la costumbre de colocar árboles de Navidad en las casas no se iría extendiendo fuera de Alemania y en gran medida lo hizo a través de la nobleza de origen alemán que iba accediendo al trono de diferentes Estados europeos. Fuera de Alemania la costumbre estaba lejos de implantarse en las casas de la mayoría de la población. Pero llegaría para quedarse y en el caso de los países católicos para arraigar al lado de la representación del Nacimiento.jean-giono-el-hombre-que-plantaba-arboles-2-l-psplck

En torno al árbol, en muchas casas, se reparten los juguetes cada año, ya sea en Navidad o en la víspera del seis de enero con la llegada de los Reyes Magos, y ¿qué mejor regalo para celebrar la Navidad que sembrar vida y cultivar el amor a los árboles? Junto al árbol mágico , un libro también mágico cuya enseñanza nunca olvidaremos. Un bello, sencillo y emotivo maestro para vuestros hijos: “El hombre que plantaba árboles” del escritor francés Jean Giono. Un cuento breve pero una lección interminable; un canto a la vida y al poder de la voluntad del hombre guiado por su amor a los árboles. Una llamada a la emulación de la obra de su protagonista, de su constancia y de los frutos de su dedicación en forma de bosques acogedores, mantenedores de fuentes, dispensadores de lluvias.

Este año hemos vuelto a perder millones de árboles en nuestras tierras. El fuego los ha reducido a pobres mástiles negros, la falta de lluvias les está sometiendo a una dura prueba de resistencia. Es necesario ante tanta destrucción, alimentar y fortalecer nuestro empeño para que cuaje en generosos ejemplos que alumbren verdor. Un libro como el de Giono es el compañero perfecto para adentrarnos en la senda del amor a los árboles. Encontrárnoslo junto a ese otro árbol que nos ha acompañado desde nuestra infancia puede ser la mejor forma de aprender a valorar su presencia y su significado. Es un libro que invita a la acción y la acción es necesaria.

Carlos Feuerriegel

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2 pensamientos en “EL ÁRBOL DE NAVIDAD”

  1. jose sanchez dice:

    Un árbol puede hacer sombra para 100 personas …….pero 100 personas no hacen sombra a un árbol

    1. Administrador dice:

      Muy sabio, José.

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