Suelta de Cernícalos Primillas

El cernícalo primilla , de nombre científico Falco naumanii, es una pequeña ave rapaz. Es muy parecida al cernícalo común, Falco tinnunculus, en su apariencia, especie más abundante en nuestros días, y que podremos observar en el entorno del pueblo a poco que tengamos por costumbre mirar al cielo, pues se caracteriza porque es capaz de “cernirse”, es decir, quedarse suspendido en el aire en vuelo estacionario mientras busca una presa. Pero mientras el cernícalo común es residente y territorial, el primilla es migrador y colonial, se alimenta en los campos de cereal y aprovecha para criar los tejados, en algún hueco que dejan las tejas, donde pone de 3 a 6 huevos, sin construir un verdadero nido con aportes, por lo que no causa ningún daño en los edificios. Así, tradicionalmente, sus colonias se han instalado en casas de campos cerealistas y en edificios históricos de ciudades como Cáceres. Su dieta se compone de grandes insectos tipo saltamontes, grillos y escarabajos; también en menor medida de escolopendras, ratoncillos y lagartijas, lo que lo convierte en aliado del agricultor en el control biológico de plagas.

Fue un ave común y abundante ligada a los extensos campos de cereal hasta la mitad del siglo XX, haciéndose cada vez más escasa a la par que aumentaba el uso de insecticidas y herbicidas, se reducía y fragmentaba su hábitat por cambio de cultivos, implantación de infraestructuras u otros cambios de uso del suelo, y desaparecían sus lugares de cría por abandono de las masías y hundimiento de sus tejados. Así continuó el proceso hasta que desapareció de todo el territorio valenciano a principios de los años 90.

A partir de 1997 la administración medioambiental valenciana inició un proyecto de recuperación del cernícalo primilla en el Valle de los Alorines (entre Villena y Fontanars), que más tarde se trae también a Ayora. Desde 2007 se viene haciendo reintroducción de ejemplares en nuestro pueblo. Se crían en cautividad en el Centro de Recuperación de Fauna “La Granja” del Saler, y cuando los pollitos son capaces de alimentarse por sí mismos, con unos 20-25 días, se traen al hacking (plataforma elevada) instalado en medio de campos de cereal, y se reparten entre las 4 cajas nido de que está dotado. Todos ellos son anillados para poder obtener datos posteriores. En la jaula central de la plataforma del hacking se introduce una pareja de adultos que hacen  de tutores para los pollos y reclamo para otros ejemplares libres. Diariamente se les proporciona alimento, y ellos solitos se sirven. Conforme crecen salen de las cajas a la plataforma; se van ejercitando y familiarizándose con el entorno, hasta que llega el día en que se lanzan al vuelo. En todo el proceso se intenta que la interacción con personas sea mínima. Tras su primera migración los supervivientes volverán a la zona de liberación. Poco a poco, cada primavera, han ido estableciéndose parejas de cría, y en el último año se alcanzó el número de 20.

El proyecto cuenta con colaboran desinteresada de propietarios de fincas particulares de nuestra localidad.

Y un año más está a punto de comenzar el ciclo reproductor. Las puestas tienen lugar entre abril y junio. Ya se observa algún ejemplar por la zona recién llegados de África. Y pronto llegará también una nueva remesa de pollitos a los dos hackins que ya han sido nuevamente montados. Pero antes hemos podido disfrutar de un gran acontecimiento: la liberación de 14 ejemplares adultos; 8 machos y 6 hembras; la mayoría reproductores que después de hasta 8 años criando intensivamente se han ganado una merecida jubilación por los servicios prestados. Ha sido emocionante ofrecer ese pequeño impulso, desde las manos hacia la libertad, a estos  seres hermosos y prodigiosos, que con unos 200 gr de peso son capaces de cruzar el Mediterráneo y media África hasta alcanzar sus cuarteles de invierno en el área subsahariana; y compartir ese salto, tras una vida entre estrechas dimensiones y rutinas de un ambiente artificial, para por fin poder ejecutar  aquello para lo que han sido tan bien dotados por la evolución: el vuelo en libertad bajo un cielo azul y sobre el manto verde de los campos sembrados, en un paisaje todavía bastante bien conservado. Un paisaje modelado por la mano del hombre, sabiamente aprovechado, a la vez que mantiene una rica biodiversidad, que ha acogido en parte aquella propia y característica de las estepas naturales. Un hábitat del que apenas quedan unos retazos en toda la Comunidad Valenciana repartidos en tres áreas de las que Ayora tiene la más extensa representación…hasta la fecha. La administración declaró estas áreas como ZEPAS (Zonas de Especial Protección para las Aves) y forman parte de la Red Natura 2000. La de Ayora con el nombre Zepa Meca-Mugrón-San Benito. Pero a pesar de esta protección teórica deberemos estar muy alerta y vigilantes, y ser muy conscientes si queremos conservarlo, porque las tendencias que lo redujeron hasta lo que es hoy en día se mantienen sobre lo que queda: intensificación agraria; instalación de regadíos; cambios de cultivo; cambios en el uso del suelo; nuevos tendidos eléctricos; parques solares; explotaciones  industriales… De esto hay en todas partes…estepas cerealistas, aves esteparias (cernícalo primilla, avutardas, sisones, gangas, ortegas, alcaravanes), con su flora y demás biodiversidad asociada, sólo en reducidos espacios cada vez más escasos y aislados. ¿Cuál es la apuesta inteligente de futuro?

La liberación de los 14 ejemplares de cernícalos primilla tuvo lugar el 26 de marzo, organizado por el Centro de Recuperación de Fauna “La Granja” y agentes medioambientales, con la asistencia de alumnos y profesores del Instituto “Fernando III” y miembros de la Asociación Defensa del Patrimonio Ayora.

 Mercedes Piera y Nieves Avilés

Agentes Medioambientales

 

 

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